domingo, 6 de junio de 2021

Proceso de cambio

María del Carmen Barcia

Praxis de intervención psicosocial en un Organismo Público

 

Proceso de cambio, obra de la investigadora María del Carmen Barcia, es el cuarto volumen de la colección La ciudad del hombre del sello Alvarez Castillo Editor, título que se suma a una bibliografía breve en nuestra lengua y en nuestro país sobre el tema que nos adelanta el subtítulo: Praxis de intervención psicosocial en un Organismo Público.

En palabras del Asesor de la colección, Daniel Yarmolinski:

A priori y ya en sus manos, este libro puede tener la apariencia de una sistematización de la praxis psicosocial plena en experiencias obtenidas durante dos años en un Organismo Público, fruto de más de veinte años de una profesional de la Psicología Social. Lo es, pero sólo en parte, porque al revelarse, el trabajo de María del Carmen Barcia me atrevo a asegurar engrosará las publicaciones que esta especialidad ha merecido en su historia. Pero indefectiblemente, con el calificativo de distinguido, por ser un aporte desde una necesaria mirada decolonial.

Es decir: la aportación de este trabajo,  es primeramente a la liberación epistémica, porque se enraíza en  una mirada “ético-crítica”, del Otro ser humano,  visión que viene desarrollándose de manera mítica en el esclavismo del antiguo Egipto o en la justicia del Código de Hamurabi, o en el pensamiento y acción práctica de Bartolomé de las Casas, o en Marx, o en la Ética de la Liberación propuesta por Enrique Dussel, opuesta a los efectos de la globalización y de la exclusión, que los tiempos de pandemia desnudaron nuevamente.

Este libro de María del Carmen Barcia hoy Presidenta de APSRA (Asociación de Psicólogos Sociales de la República Argentina), no es solamente un relato de experiencias, es un trabajo dis-tinto, en tanto pone la escucha en la voz de las víctimas del sistema-mundo, desbordando las fronteras, sacándolo de la limitación de lo habitual en cada acotación que, desde otras categorías presagian-tal vez- una nueva línea, dentro la psicología social creada por Enrique Pichon-Riviere.

Es de esperar que ECRO del que habla se nutra también con el pensamiento liberador de la Filosofía de la Liberación, y que la fantasía del encuentro que menciona en el inicio de su texto entre Pichon, Freire y Dussel, sea el punto de partida para nuevos desarrollos epistémicos, donde la Psicología social argentina incorpore a las Epistemologías del Sur, que no se resignan a la colonialidad, el patriarcado y la exclusión,  como efecto del capitalismo salvaje.

 



SUMARIO


Dedicatorias

Agradecimientos

Recordatorios

Prólogo de Fernando Fabris

Prólogo de Joaquín Pichon-Rivière

Pre-argumentaciones

Introducción

Breve historia para contextualizar la praxis

Origen de la propuesta: Formador de Formadores

Proyecto de intervención

Un punto de partida: La fusión de los Organismos. Efectos de los cambios involuntarios en la subjetividad

Breves consideraciones sobre la conducta

 

PARTE 1:

Primer Módulo: Contenidos teóricos

1er. Power-Point: Las Revoluciones Industriales

El Trabajo en Cadena

Los Precursores: Elton Mayo y la Teoría de las Relaciones Humanas

Kurt Lewin y la Teoría de Campo

George H. Mead y el Interaccionismo simbólico

Enrique Pichon-Rivière y la Teoría del Vínculo

La Comunicación Humana: La Escuela de Palo Alto

Técnicas utilizadas en el 1er. Módulo

Emergentes del 1er. Módulo y Apropiación conceptual

In-conclusiones acerca del primer módulo

 

PARTE 2:

2do. Módulo y 2do. Power-Point: Trabajo en equipo

Su éxito radica en:

Elementos que facilitan el trabajo en equipo

Consenso

Obstáculos más comunes. Sinergia

Cooperación. Bases del trabajo en equipo

Un neologismo: Paradojear

Técnicas del 2do. Módulo

Emergentes del 2do. Módulo

Apropiación Conceptual

In-conclusiones acerca del 2do. Módulo

 

PARTE 3:

3er. Módulo y 3er. Power-Point: Didier Anzieu

La Resonancia Fantasmática

Fantasmática Grupal

Técnicas utilizadas en el 3er. Módulo

Emergentes del 3er. Módulo

Apropiación conceptual

In-conclusiones del 3er. Módulo

A modo de conclusión (abierta)

Haciendo un paréntesis: explicar las Organizaciones

Continuando con las reflexiones

A modo de cierre, pero con líneas de fuga

 

ANEXO 1

Narración de dos experiencias singulares

ANEXO 2

Textos que se utilizaron en los talleres- Videos

Esquema de Athos-Coffey

NOTAS

BIBLIOGRAFÍA





domingo, 7 de febrero de 2021

El laberinto inevitable

 Javier Soverna 


Este cuento en capítulos transcurre en un mundo que es el nuestro y al mismo tiempo no lo es, un itinerario de ocurrencias y personajes que, si bien parecen surgir de la pluma de un escritor surrealista, se mueven dentro de los vastos límites del género maravilloso; género que tiene reglas tan propias que éstas se transgreden a sí mismas a cada paso.

¿Estamos en el hoy, o estamos en el mañana? ¿Hay una línea de tiempo y de espacio que contenga a nuestros personajes y a las situaciones que los ocupan? Esa respuesta será sólo de los lectores, y seguramente cada respuesta como cada lector, y en cada oportunidad en la que éste se acerque al texto, será distinta. Heráclito dijo cosas semejantes y Aristóteles supo hallar la sentencia precisa.

A la obra, aunque breve, la recorren diversos textos, incluso ritos de iniciación; descubrirlos enriquece su lectura, no percibirlos ¡nunca percibimos todo! – no resta a esta loca aventura.

¿El laberinto es una metáfora? ¿El laberinto nos recorre, es inevitable? Javier Soverna en esta nueva obra nos inquieta en su lectura.



Capítulo I

El señor Rasputinsky y su esposa María Magdalena tuvieron ocho hijos. Siete varones y una niña. Ernesto, el más grande, tenía quince años. Rodolfo, quien le seguía en edad, catorce. Juan José, trece. Julián Bautista, doce. Fernando, once. Salvador, diez. Gustavo, nueve, y la niña llamada Rosa, ocho.

A todos estos niños, lo único que verdaderamente les interesaba era el Antiguo Egipto. En realidad, a los siete varones solo les interesaba la figura reservada de Anubis, el dios con cabeza de chacal, guía de los muertos en el mundo de ultratumba. A Rosa, todos los aspectos que se pudieran conocer acerca del Antiguo Egipto (incluido, por supuesto, el oscuro Anubis) le concernían, le eran de gran provecho. Para hablar con precisión: la deleitaban. Poco y nada estas sedentarias criaturas se entretenían con los juegos tradicionales (las escondidas, manchas, muñecos, rayuelas, fútbol, tenis de mesa, dominó, triominó, barajas, bolitas, balero, PlayStation, et cetera).  

 


Los varones, a pesar de su corta edad, eran verdaderos especialistas en su materia. Mientras que Ernesto sostenía que los padres del dios eran Seth y Neftis, Rodolfo objetaba que eran Osiris y Neftis. Y Juan José, los tres. En cambio Julián Bautista decía que Anubis era el propio padre de sus padres y Fernando que él mismo se había dado la vida (la vida eterna, claro está). Salvador opinaba que había llegado al mundo divino a través de la generación espontánea. 

Por su parte, en los tiempos que corrían, Rosa estaba sumida en el estudio del complejo funerario y el palacio de Amenemhet III, de los que muchos egiptólogos suponían el origen del mito griego del laberinto, ya que ostentaban salas repletas de columnas en las cuales lo más normal era perder la orientación. Un entramado confuso y enmarañado. Como la cultura griega desde su nacimiento asumiera un contacto muy estrecho con la egipcia, más antigua, la hipótesis no parecía ser descabellada. 

Quien pensara que, por ser la menor y la única mujer entre siete varones, Rosa sería la mimada de sus padres, se equivocaba. Allí los ocho, aunque resultase difícil de creer, recibían la misma atención y afecto. Los Rasputinsky funcionaban como una familia orgánica, muy prolija, aceitada. Los diez, padres e hijos, desayunaban juntos, almorzaban juntos, merendaban juntos, cenaban juntos y se acostaban a la misma hora (incluso los de quince y catorce años): los diez terminaban la jornada en sus respectivas camas (el señor Rasputinsky junto a María Magdalena, por supuesto) con un libro en la mano. Las lecturas de los siete varones, obviamente, versaban sobre el dios Anubis. Las de Rosa, sobre el amplio universo del Antiguo Egipto. 

Se podía decir que, además, los Rasputinsky funcionaban como una familia metódica y conservadora. Practicaban hábitos antiguos, pasados de moda, como por ejemplo, los de respetar las cuatro comidas diarias; la moda del momento establecía otra cosa: las instancias eran dos: el brunch, entre el desayuno y el almuerzo (a eso de las 10:30 horas de la mañana); y el teanner, entre la merienda y la cena (a las 18:30, aproximadamente). En ambas circunstancias se reunía, determinada familia, religiosamente en torno a la mesa. Con luz solar, sus integrantes degustaban croissants, tartas de manzana y ricota, esponjosos budines, madalenas con pepas de chocolate, tortas, chirlas mermeladas, jamones cocidos y crudos, quesos, rodajas de salames, aceitunas, patés, sándwiches de miga, pepinillos, huevos revueltos, frutas, ensaladas o platos con verduras cocidas. Bebían agua, té con leche o chocolate, jugos de fruta (los adultos coñac, cerveza artesanal o vino). Durante la caída del astro y el inicio de la oscuridad nocturna, la dieta no variaba. 



Quien además pensara que, con la niña, sus hermanos se comportaran de manera tontolona, excluyéndola de sus elucubraciones infantiles por no ser varón como ellos, también se equivocaba. Ella era una más del grupo y ellos, cada uno por su lado, individualmente, también.

 

Javier Soverna nació en Ramos Mejía en 1979. Estudió durante tres años la carrera de Letras en la Universidad de Buenos Aires. Se recibió de Bibliotecólogo en el IFTS Nro. 13 de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Actualmente tiene una librería en Haedo llamada Tesalia. Como escritor y autor publicó los siguientes libros: In Memoriam Pseudo Calístenes (cuentos, Alción, 2012), Haedo en el centro del tornado (cuentos, Alción, 2013), Watteau (poemas, Alción, 2014), Kiökenmöddings (miscelánea, Alción, 2015), La multilocación (novela breve, Tahiel, 2016), Diario nº2 (novela breve, Tahiel, 2017), Descenso a los infiernos locales y otros textos (cuentos, Textos intrusos, 2018), Harmoneliehrre (miscelánea, Tahiel, 2019) y Poesía completa 2013-2020 (poemas, Textos intrusos, 2020). Como compilador y prologuista publicó Antología: los cien compositores de occidente, desde la Baja Edad Media hasta principios del siglo XXI (antología, Tahiel, 2017). Además participó en el año 2016 con una columna sobre bibliotecología en la revista Qu. En el 2019 su obra literaria fue representada en dos exposiciones pictóricas: “Ocho artistas plásticos y un escritor haedense”, llevada a cabo por el Honorable Concejo Deliberante de Morón; y en el “Espacio literario” de Expo-artistas 2019 en el Centro Cultural Borges.

 


 

lunes, 21 de diciembre de 2020

Apuntes de introducción a la Filosofía de la Liberación

Basados en la experiencia del Taller Popular “Enrique Dussel” 



DANIEL YARMOLINSKI



Colaboración

de Silvia López



“La filosofía académica, por más revolucionaria que a veces parezca, en la medida en que se aleja de la realidad el pueblo torna al filósofo como un contemplativo lejos de todos los peligros y los avatares de la historia”. 

Enrique Dussel (1973).

 

Desde hace medio siglo nuestra región fue teniendo noticia de una  nueva corriente de pensamiento que nació en la Argentina de finales de los años 60. Un pequeño grupo de intelectuales sostuvo reuniones con singular vigor para dialogar sobre la realidad latinoamericana de aquella época. Sus ejercicios filosóficos no los realizaron enclaustrados en ermitas del saber sino a los pies de los Andes. No se resignaron a discutir los temas teóricos en boga sino que se atrevieron a formular una comprensión analógica del discurso crítico europeo y norteamericano que les habilitara con ciertos elementos categoriales sumamente sugerentes para cuestionar radicalmente a la modernidad capitalista que fue y sigue siendo hasta nuestros días la causa de la dependencia y de los procesos de dominación más nefastos que sufren nuestros países poscoloniales. Separándose tanto del marxismo ortodoxo como de las discusiones liberales, esta nueva filosofía se abría paso con métodos propios, con los oídos abiertos a la escucha discipular de los clamores de justicia del pueblo pobre. A medio siglo de distancia podemos preguntarnos con justicia ¿cuál ha sido el legado de este discurso filosófico no sólo en los centros académicos universitarios sino sobre todo en los procesos populares que luchan por una vida digna? En cuanto a lo primero sólo basta con dirigirse a buscadores especializados para poder saber el nivel de recepción de la Filosofía de la Liberación en diversas áreas del saber social y natural; pero en relación con lo segundo deben tomarse otras fuentes de información tales como los testimonios y documentos que este libro, curado pedagógicamente por Daniel Yarmolinski con la colaboración creadora de Silvia López, nos procura.

    

   Estamos ante un libro con un valor sumamente especial, un valor formativo, educativo. Su objetivo no es la de presentar a una comunidad especializada un nuevo texto teórico-filosófico del formidable Maestro Enrique Dussel; se trata, en cambio, de un esfuerzo ético por ofrecer o compartir, con un adecuado acompañamiento, la palabra producida en un núcleo de discusión intelectual a comunidades populares de vecinas y vecinos, hijas e hijos, abuelas y abuelos, compañeras y compañeros que están insertos en ciertos procesos de reivindicación popular. Se trata, en suma, de hacer-pueblo un texto filosófico pero no a la manera en que se ha ensayado por las academias, es decir, evitando considerar dogmáticamente (fetichistamente) el discurso especulativo; se trata más bien de una pro-vocación para discurrir y deliberar sobre los temas más apremiantes de la vida pública, una invitación al encuentro por la palabra y en la palabra del cara-a-cara de quienes han sido sometidos a una exclusión sistemática de la toma de decisiones a distintos niveles (en la familia, en el barrio, en la ciudad y en la nación), invitación encarnada en un colectivo que ha ido creciendo desde el 2016. La pregunta que nos arroja este libro es infranqueable: ¿cómo podemos rehabilitarnos políticamente en la toma de la palabra para poder decidir en común el rumbo de nuestra existencia? Esta rehabilitación, ciertamente, puede lograrse de diversos modos, pero el que han elegido Daniel y Silvia, el Taller Popular, nos devela un tipo de organización formativa que en simetría permite intercambiar ideas y propuestas teóricas pertinentes (propias y ajenas, cercanas y lejanas en el tiempo y en la geografía) para poder enfrentar la realidad compleja de todos los días. Taller Popular y no Taller de divulgación científica. La flecha de la comunicación no se origina en la academia sino el en compromiso militante de quienes aprecian el servicio de la producción intelectual. La palabra filosófica, así, no queda sacralizada y resguardada en una urna impenetrable, sino que es hospedada en la comunidad pedagógica que la traduce, medita y devuelve con nuevas impresiones, exigencias e ideas lo leído. Toda práctica de lectura es discipular, es analógica, mucho más en el ámbito de lo cotidiano, esto es, en la calle, en el fogón, en las barricadas, en los estadios y también en las plazas centrales, en un “formarse-formando” como lúcidamente expresa Daniel. 

    En el apartado denominado “fundamentación” se nos ofrecen las razones y las definiciones de lo que significa un “Taller” (donde “Todo integrante es a la vez docente, investigador y estudiante”) y sobre todo un “taller de Educación Popular” (“volcando sus conocimientos [Dussel] en situaciones concretas y prácticas del diario convivir (personal o profesional) de todos los integrantes del Encuentro… ‘hundir’ nuestros pies en lo cotidiano… ‘bajar’ las enseñanzas… ‘ver’ las categorías en clave práctica). Esta metodología de la educación popular tiene la misión de hacer-pueblo una enseñanza filosófica que vocacionalmente está desde el comienzo al servicio de las y los dominados. 



En la siguiente parte se da cuenta de las clases que Enrique Dussel impartiera en el año de 2015 comentando su libro clásico: Filosofía de la liberación.[1] Pero no se alarmen los futuros lectores y lectoras, la transcripción de estas clases se encuentra intervenida por indicaciones, pasajes subrayados y comentarios que permiten fijar la atención en lo esencial del discurso a la vez que lo hacen accesible (analógica) a quienes quieren “formarse-formando”. Por ejemplo, cuando Dussel habla de que la Filosofía de la liberación es un “marco de marcos” categorial que permite pensar cualquier tema o problema en diversos campos prácticos (totalidades), esta edición popular hace los énfasis pertinentes para poder dialogar sobre lo-dicho, lo que implica que al ser recibido por el colectivo orgánico se vuelve un Decir-vital). Este tratamiento se sigue en las 7 clases de Dussel (“Historia”, “De la Fenomenología a la Meta-Física”, “Totalidad”, “Mediaciones”, “Exterioridad”, “Alienación” y “Liberación”).

La última parte tiene textos complementarios de otros autores como Franz Hinkelammert, Rodolfo Kush, Boaventura de Sousa Santos, que permiten contar con material adicional de reflexión y análisis sobre temas difíciles para nuestro tiempo.

         No hay que dejar de lado el cierre de este libro educativo. Se trata de la conferencia “La función práctico-política de la filosofía” que Dussel leyera a sus estudiantes luego de haber sufrido en su casa, por parte de un grupo armado, un atentado de bomba el 3 de octubre de 1973. Lectura sobre otro gran maestro que fue condenado a muerte por haber “envenenado la mente de los jóvenes” atenienses: Sócrates.

         Estamos ante un libro escrito y re-escrito por amor al Pueblo, con hedor a él. Esperemos que siga pro-vocando la imaginación política de todas las generaciones y que sea el comienzo de una nueva estrategia educativa del “formarse-formando” en el cara-a-cara de las singularidades colectivas cuyas luchas forjan la Historia de nuestra Patria Grande. Enhorabuena por esta interpelación pedagógica de liberación.    

       




Jorge Alberto Reyes López (FFyL, UNAM)


[1] Originalmente publicada en 1977 en la editorial mexicana EDICOL, fundada por el mismo Dussel, y posteriormente integrada a la colección Breviarios del Fondo de Cultura Económica (FCE ) en 2011. 

Ver https://www.usi.edu.ar/wp-content/uploads/2020/12/Rese%C3%B1as.pdf




Amatista, 1981 - 1985

Héctor Alvarez Castillo  

 

Prefacio del autor a la segunda edición


"Güiraldes fue muy generoso

conmigo. Yo le entregaba un poema bastante

torpe, y él, leyendo entre líneas, adivinaba lo

que yo había tratado de decir pero no había

expresado por mi incapacidad literaria."

Autobiografía, Jorge Luis Borges.

 

Después de más de treinta y cinco años, Amatista se duplica con esta edición. Distinta de la primera y a mi juicio superior; con dudas que no han desaparecido, con alegrías y tropiezos de los que aún no sé cómo salir.

  En los meses previos a su aparición, durante algunas noches me desperté trayendo desde el sueño la urgencia de modificar el original en un adjetivo, una línea o un signo de puntuación que no consideraba adecuado. Años de una mayor entrega al arte poético, días en los que la vida era y se fraguaba en el crisol de la Literatura, mientras la mano y todo el cuerpo escribían en esa intensidad donde se disipan las horas. Ese tiempo pasó, pero al encarar en esta oportunidad el trabajo de revisión y corrección de los textos, autor y lector recuperaron mucho de esa entrañable identidad. Cuando, luego de una larga ausencia, retornamos a lo que es nuestro, los actos semejan más a una conquista que a una visita ingenua y de paso.

  En más de una ocasión me tuve que detener y realizar distintas lecturas de un poema, como si éste no fuera de mi autoría, como si no fuese yo quien lo había escrito. Buscaba dilucidar el sentido, lo que ese joven poeta quería y precisaba decir, preso de un vocabulario inferior a su necesidad y no sabiendo muchas veces superar el conflicto entre el significado y el ritmo que las palabras iban afirmando.

  De esta nueva relación que se estableció con los textos provienen las correcciones y las supresiones que se pueden constatar al comparar ambos volúmenes. Si cotejan el texto ahora fijado y la versión de cada poema divulgada en 1985 –ofrecida en uno de los anexos– en más de una ocasión apreciarán que el verso blanco ha sido el corset ahora elegido como forma de expresión. Esto se debe a que en la nueva lectura realizada no siento la necesidad del soporte que da la puntuación al momento de indicar pausas, bastan el ritmo de la composición o la entonación del verso. La misma música de lo escrito, de la palabra, debe dictar la lectura correcta, sin ese andamiaje que otorgan los signos. 

   Las poesías en la primera edición no aparecieron fechadas, a diferencia de lo que sucede en la presente salida. Salvo alguna duda, entiendo que el año adjudicado a su creación es el correcto. Al no poseer conmigo los manuscritos, debí valerme de distintos datos y recuerdos al momento de añadir esa información. Destaco que esta reescritura trasnochada, luego de años de tantas elaboraciones pergeñadas sobre la misma materia poética, tiene el favor de la conciliación con una obra que en algún lugar estaba perdida, sólo viva en la memoria.


No obstante, también percibo que esta renovada visita produjo ganancias y pérdidas. En el trabajo de corrección o de retoque, da la impresión que las primeras son responsables directas de las segundas. La eliminación de una línea o de una sucesión de imágenes, que en la lectura actual son tenidas como superfluas o literariamente débiles, y por lo tanto desechables, en ocasiones dejan en el texto cierta sensación de orfandad. En lo que se toma como mejora nos queda el sabor de un vacío, de algo que ya no está y que falta para que el verso, el poema, suene acabado. La idoneidad de este lector –en el que sobrevuela el creador de esos textos; que décadas después vuelven a ser tomados como materia de trabajo– es limitada. Ese reconocimiento no es un dato menor. Nunca seremos el que fuimos y eso es algo que constatamos en esta tarea y en su fruto.

  ¡Ojalá que la circulación de esta renovada y definitiva Amatista sea bien recibida o que, al menos, sirva de distracción a los lectores que se detengan en sus páginas!


Héctor Alvarez Castillo

Sáenz Peña, Noviembre de 2017/Octubre de 2020.




 

domingo, 20 de diciembre de 2020

Ficciones reales

Omar Ramos 




Esta antología de la obra cuentística de Omar Ramos que reúne ficciones de distintos libros y periodos, además de incorporar textos inéditos– ha salido en diciembre de 2020 en la Colección Letras del maíz, de nuestro sello editor; un volumen dividido en tres partes, de 158 páginas.

 


Clara Del Valle ha escrito para su contratapa:

¿Dónde se encuentra el límite entre la realidad y la ficción? ¿Se puede hablar de una línea divisoria, una distancia necesaria o sólo se trata de otra quimera, una sentencia que es, a su vez, ficción? Los cuentos que Omar Ramos reúne en esta antología retornan a esta pregunta bordeándola, rodeándola, ensayando posibles respuestas, algunas incluso incómodas: tal vez sea allí que anide su potencia reveladora. La obra se divide en tres partes, criterio que desde los títulos, podríamos sospechar de temático: “Tiempos de amor y de guerra”, “La presencia de Dios” y “El cantar de los escritores y los dioses”, sin embargo, y más allá de temas que tejen las tramas hay una constante en esta prosa precisa y despojada de ornamentos superfluos: en todos hay una mirada crítica, incisiva y profundamente política. Se trata de una antología que bien puede sintetizar las búsquedas y obsesiones que atraviesan toda la obra de un escritor que bucea incansablemente en un universo vivido e imaginado.

 


 

domingo, 11 de octubre de 2020

Vietnam, genealogía de la resistencia

 

Gastón Fiorda 



“Vietnam, genealogía de la resistencia” es un libro que nos ayuda a pensar el Vietnam actual, surgido de la experiencia traumática de la guerra, pero capaz de superar el conflicto a partir de la reunificación nacional, entendiendo sus principales logros en materia de desarrollo económico y social. Y esto es gracias a que Gastón Fiorda, un observador atento y sensible a las preocupaciones de sus interlocutores, presenta el pasado reciente como punto de anclaje para explorar tanto las raíces históricas profundas que hacen a la conformación de una identidad nacional, así como las reverberaciones contemporáneas de los conflictos que marcan la memoria de la sociedad vietnamita en su conjunto.


En la actualidad Vietnam resuena en el imaginario colectivo como espacio de conflicto y resistencia, como la nación que logró remover los vestigios del colonialismo decimonónico francés después de la Segunda Guerra Mundial, y luego se convirtió en bastión de resistencia contra la agresión imperialista estadounidense que, fundada en la lógica de la Guerra Fría, pretendía evitar la difusión del comunismo en Asia oriental.



“Vietnam, genealogía de la resistencia” es un libro que muestra a un pueblo que no actúa condicionado por el odio; que se permitió formas no violentas de redimir su tragedia. Se reconstruyó a sí mismo, impugnando la pretendida naturalización de su uniformidad nacional. Supo desterrar el mantra de ser un país atrapado en sus conflictos armados. Se otorgó la posibilidad de crecer en base a sus convicciones con políticas activas de reparación histórica y preservación de la memoria. Los escombros no lo convirtieron en un país con una violencia colectivizada. Vive en paz, integrado a un mundo que no le hace fácil la tarea.

 


Esta obra del escritor e investigador Gastón Fiorda es el segundo título de la Colección “La ciudad del hombre”, de nuestro sello editor. Hace años, en la misma colección, salió editado El brazo izquierdo de Perón, opera prima del politólogo Mariano Fraschini.

 


martes, 29 de septiembre de 2020

Esas bocas marinas y otros poemas

 

Héctor Alvarez Castillo 


Este libro de poesías de Alvarez Castillo –el quinto en su producción poética– reúne el conjunto de poemas Ámbar, 1991–2012 y el extenso poema que da nombre al volumen. La costumbre de Alvarez Castillo de denominar las colecciones de poemas breves con la mención de los años de producción, que abarcan los poemas que la integran, y el nombre de una piedra preciosa o semi-preciosa, viene desde su primer libro en 1985: Amatista, 1981–1985, y no ha sido modificada. Desde el libro premiado por la Fundación Victoria Ocampo en 2011, La palabra es deseo, y otros poemas, este hábito se modificó, por ahora, en que la colección de poemas breves sea suma poética de un poemario mayor que nombra al corpus.



Esas bocas marinas y otros poemas mereció el prólogo del escritor e investigador Fernando González Oubiña, quien entre otros conceptos nos dice:

Parece referirse a Álvarez Castillo, permítanme la di­gresión, un autor que es puro futuro, que es pulsión sin filtros, que se ha forjado a sí mismo en múltiples sentidos, que tolera el elogio pero no descansa en él. La intuición lo ha llevado por caminos borgeanos, y debo afirmar que los ha transitado como pocos han sido capaces de hacerlo; en esto Álvarez Castillo, en contrario al postulado emer­soniano, purifica de sentido la influencia, porque es visce­ralmente incapaz de emular, entonces resignifica con un finísimo don concedido, él es un crisol de todo lo apre­hendido y lo vomita eficientemente. Nada de lo banal le es familiar, en su anhelo de sentidos diversos halla claves personales y no se detiene hasta plasmar la línea justa, el ritmo más adecuado, no la perfección porque descree de su existencia.

Hay en estos poemas una velada búsqueda de la com­plicidad del lector. El acechar tus emociones no es más que una estrategia, pero el planteo se hace desde una es­tatura clásica, que es el concepto que mejor define el dis­currir por los rodillos entintados de la obra de este poeta, un aire clásico que ostenta sin vanagloria, herencia de una carrera y un ejercicio que se intuyen desde la primera pá­gina de cualquiera de sus obras.”